domingo, 17 de noviembre de 2019

Cuándo las coaliciones suman


La ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, ha organizado una gran tormenta política al afirmar en el XV Congreso de Escuelas Católicas que el derecho de elección de centro no es un derecho constitucional y aseguró que hay resoluciones del Tribunal que sustentan sus palabras. Ambas afirmaciones son inexactas. Están documentadas en muchos medios y no es el objeto de esta reflexión. La cuestión clave de España, a la vista de los resultados electorales del 28A y del 10N, es si se puede gobernar el país con coaliciones que sumen, es decir, que tomen decisiones capaces de integrar y acoger una mayoría amplia de las diferentes opiniones e intereses que están reflejados en las urnas.
España tiene una única manta para taparse del frío, y si la encogemos hacia una lado de la cama, la única reacción que podemos esperar del otro lado es justamente la contraria. Este es el gran dilema del país desde hace muchos años. Particularmente en la educación. 
Entiendo que la izquierda tenga sus prioridades. Entiendo que la derecha tenga sus prioridades. No entiendo ni comparto que esas prioridades se quieran hacer excluyentes y no inclusivas. Esta es la cuestión principal. ¡Basta ya de jugar a ganar y perder! Los que ganaron en 2004 fraguaron la LOE. Los que ganaron en 2011 la LOMCE. Los que han gobernado en 2018 la LOMLOE. Los que han ganado en 2019... ¡Adivina adivinanza! 
Nos merecemos progresar. Gobernando la derecha o la izquierda. Toda España merece un Gobierno que la haga avanzar, ir hacia adelante. No dando tumbos o haciendo círculos. Y seamos realistas. Nunca el bien de unos tiene que suponer, por definición, la desgracia para los otros. ¿Por qué si no impera en la sociedad esa sensación de pesimismo endémico hacia la política? Porque tras el escaso gozo de una victoria electoral contra sus vecinos es inevitable una derrota electoral frente a esos mismos vecinos. Todo lo que se promete como un progreso es parcial y efímero, una solución de parte y de partido. Un toma y daca estéril.
Esto es lo que vivimos de manera desalentadora en el reciente XV Congreso de Escuelas Católicas cuando la ministra Celaá, robotizada con el software de la marca izquierda, arremetió contra la escuela concertada. Seguro que ni lo piensa ni lo siente. ¡Otra vez lo mismo! Le propongo a cualquier coalición de izquierdas o de derechas que pueda gobernar España en los próximos años una solución estabilizadora para la educación: priorizar sin excluir. Hagan políticas inclusivas que superen el verdadero bloqueo de España que es la imposibilidad de vivir sin miedo, gobierne quien gobierne.


Si gobierna la izquierda. Respeten el statu quo, que significa aceptar las realidades educativas presentes sin confrontarlas. Prioricen sin dañar. Pongan más atención en mejorar la escuela pública. No en destruir la concertada. Tienen mucho trabajo por delante. No se van a aburrir. Concéntrense en lo importante. Un sistema público que alberga más de cinco millones de alumnos, casi 500.000 profesores y 19.000 centros tiene muchas necesidades que atender y muchas reformas permanentes a las que dar solución. En segundo lugar, cuiden especialmente los espacios comunes que afectan a todas las escuelas: la financiación pública, la formación inicial del profesorado, la formación permanente, los sistemas de acceso a la función pública docente, el fracaso escolar, la formación profesional, la atención a la diversidad.


Si gobierna la derecha. Respeten también el statu quo. Eviten enfrentamientos absurdos entre las realidades educativas. Pongan más atención en mejorar la complementariedad de redes, resuelvan las diferencias más sangrantes que afectan al profesorado y a los centros de la concertada. Faciliten a todas las familias, con independencia de su nivel u origen socioeconómico, un acceso más amplio a una libertad de enseñanza real y para todos. En segundo lugar, pongan atención a esos mismos espacios comunes que antes mencionaba y que necesitan durante muchos años estabilidad  en las políticas para alcanzar mejores resultados.
Una observación final. Los dirigentes políticos, sindicales, patronales y sociales tienen una responsabilidad especial. Muchos son profesionales que han construido sus vidas personales sobre la actividad pública. Eviten el camino rápido y fácil. Recorran el más arduo de querer querer un progreso sostenido, donde la alternancia en el poder juegue siempre a favor del bien común. Contribuyan a superar y desterrar el miedo a la política que es el mayor peligro para nuestra convivencia, porque el miedo nunca dice la verdad.


1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo con la reflexión en general y sobre lo del miedo en particular.
    Seneca a Nerón: 
    "Tu poder radica en mi miedo, ya no te tengo miedo; por tanto, tú ya no tienes poder." 

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