lunes, 18 de diciembre de 2017

Pacto Educativo sí, pero con todos.



     En el reciente Seminario Internacional convocado por EZA-USO en Barcelona sobre "Sistemas Educativos de Calidad y objetivos de los modelos europeos 2020" llegamos a algunas conclusiones interesantes. El debate del Pacto Educativo, que se acerca ya al año de su inicio, tiene que plantearse seriamente en clave de conciliación, de superación del conflicto permanente que desgasta al mundo educativo en un enfrentamiento de bandos, en una lucha de carácter tribal y en la que los partidos políticos y las organizaciones sociales fijan sus programas de máximos y buscan vencer imponiendo a todos su modelo particular.

     La experiencia realizada desde la aprobación de la Constitución Española nos dice que el desarrollo del Artículo 27º, tan claro y tan ambiguo a la vez, tiene que priorizar la convivencia de los dos modelos mayoritarios enfrentados y renunciar a las ventajas electorales que pudiera reportarles vivir instalados en el conflicto. Es posible, si se quiere, aceptar la pluralidad y la coexistencia de dos las visiones educativas mayoritarias en la escuela, integrando al otro como un bien y renunciando a reescribir el sistema mediante nuevas leyes al gusto de una de las partes en litigio solamente.
    El péndulo de las mayorías democráticas en estos 40 años es la mejor prueba de la necesidad de pactar, de que el mayor bien para todos es apostar por una convivencia cooperativa a partir de dos claves metodológicas. Por un lado, asumir lo positivo de la educación en España, lo que funciona, que es mucho, y por otro lado, concentrar la atención en lo que es objetivamente mejorable, que también es mucho. Es decir, construir a partir de lo que funciona bien sin caer en ninguna forma de “adanismo” salvífico y renunciar a posicionamientos exclusivos y excluyentes. 
    Para USO es urgente  consensuar un marco legal estable de mínimos, una nueva ley general muy básica, con un desarrollo normativo posterior amplio que facilite los acuerdos, innovar y poder llevar a cabo los ajustes finos que sean precisos en el conjunto del sistema. El principal obstáculo para pactar en España es la ausencia de una verdadera voluntad de pactar como resultado de una falta de reflexión seria y profunda, de la improvisación y del recurrente error de simplificar los problemas complejos subordinándolos, además, a intereses políticos que nada tienen que ver con los objetivos de la educación.

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