sábado, 14 de noviembre de 2015

Ante los atentados de París. Somos como animales, pero hay algo más


Todos los animales nacen sabiendo quienes son sus principales depredadores para defenderse de ellos. También el hombre tiene sus depredadores, el más implacable y letal: el propio hombre. El zarpazo de la violencia feroz y despiadada nos acompaña en la historia desde los tiempos más remotos. Son incalculables los millones de víctimas destrozadas por otros hombres. Para quienes viven aparcados en la quimera de haber llegado a la "paz universal", a modo de aquella antigua pax romana salvo conflictos limitados y controlados allende nuestras fronteras, lo sucedido en París es una muestra más de que esa "fiera" codificada en nuestro yo durante millones de años sigue ahí, latente, para despertar en cualquier momento.