martes, 3 de marzo de 2015

Sí a la asignatura de religión en la escuela

En relación a la polémica suscitada por la publicación en el BOE del currículo de la asignatura de religión católica


Es tradicional que cualquier aparición pública de un hecho religioso suscite una polémica muy acalorada entre sus detractores, habitualmente autoadornados con las condecoraciones de la modernidad, de la democracia, del cientifismo y del poder soberano de los ciudadanos. No faltan voceros desde todas las tribunas políticas, culturales o sindicales, escandalizados porque en un Estado Moderno existan organizaciones con más de dos mil años de historia que pretendan tener algo que decir todavía hoy sobre las personas y sobre el significado de la realidad.

Coloquio ante el espejo

               

El “derecho de todos a la educación” y la “libertad de enseñanza” son los dos mantras que más se repiten en cualquier tribuna donde haya un debate educativo en España desde que se inauguró el actual régimen de la Constitución de 1978.

Dickens reflejó con gran ironía la rivalidad democrática entre los partidos políticos en su obra Los papeles póstumos del Club Pickwick, donde a modo de fina caricatura refleja las actitudes de los partidarios y detractores de ambos, los amarillos y los azules, dominados más por el lenguaje emocional y simbólico que por la racionalidad de los argumentos.
El pulso permanente entre los partidarios de la escuela pública, única y laica (con sus matices de intensidad y agresividad) y los partidarios de la libertad de enseñanza, de la creación de centros docentes con ideario propio y de la capacidad de las familias para elegirlos en condiciones de gratuidad y calidad, es un debate siempre actual y más cuando se acercan citas electorales importantes.